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sábado, 30 de agosto de 2014

CULTURA WARI O HUARI

CULTURA WARI O HUARI
Huari o wari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte, Arequipa por el sur y hasta la selva del departamento del Cuscopor el este, La ciudad más grande asociada a esta cultura es Huari, que se encuentra ubicada 25 kilómetros al noroeste de Ayacucho. Esta ciudad, fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio huari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Pikillacta.
Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA:

Su capital de esta Cultura se ubicó en el departamento de Ayacucho, en la ciudad de Wari. Tuvo, casi, un desarrollo paralelo a Mochica, Nazca y Tiahuanaco. Se extendió, posteriormente, por el Norte hasta Cajamarca – Lambayeque y por el Sur hasta Arequipa – Cusco.
Sus orígenes se remontan a los años de 600 d.C. – 1200 d.C.
Fue, según parece ser, el resultado de la fusión de elementos culturales de Huarpa, Nazca y Tiahuanaco. Fue un gran imperio pan andino.


RELIGION:
En lo espiritual su religión se difundió ampliamente y el culto a Wiracocha tuvo general aceptación, tal como se acusa en la representación de su imagen y atributos en la cerámica y textiles regionales. Es de presumir que el auge de Ichma o Pachacámac, el Hacedor del Mundo costeño, que se inicia en este periodo, en parte se haya debido a su similitud con las cualidades y poderes de Wiracocha, el Creador del Universo serrano, el culto a los muertos también resulto afectado por lo Wari, pues en la costa se abandonó el tipo de entierros con el cadáver extendido sobre una angarilla y se adoptó el enfardelamiento de los muertos, sentados con el pecho apoyado en las rodillas y profundamente adornados y se les enterró en cámaras subterráneas rectangulares, de paredes de adobes y techos de barbacoa. Dichos entierros se efectuaban, generalmente, en forma intrusiva en los monumentos o cementerios de la cultura Lima, como en el caso de Maranga, Nieveria y Huanchi Huallas, y menos frecuentemente en cementerios propiamente Wari, como Pachacámac. Se piensa que el estado Wari era una sociedad secular, con un importante desarrollo de castas guerreras, antes que un estado teocrático donde los sacerdotes manejan el poder político. Sin embargo, mantenían una estructura religiosa que era impuesta, junto con la económica y la política, a los pueblos conquistados. Probablemente adoraban divinidades semejantes a los tiwanakus, como se desprende del uso de un mismo conjunto general de iconos en el arte con el estado altiplánico.

Economía
La ganadería y la agricultura fueron las actividades básicas del imperio Huari, amplia mente practicadas por los campesinos, permitió una expansión del tipo demográfica, capaz la producción de mantener a miles y miles de personas, en donde las armas eran reemplazadas por la negociación, a base del “trueque”, la ciudad comercializaba sus productos por alimento, pero sólo duro hasta que la situación fue insostenible y la producción no dio abasto para la demanda.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         .IDENTIDAD Y POLÍTICA CULTURAL EN EL PERÚ :
.RESUMEN:
Se desarrollan conceptos básicos tales como: Identidad, cultura e identidad cultural. Se hace referencia a los elementos que
comprenden la cultura y sus características. A nivel nacional, se realiza una revisión de los lineamientos y programas de política
cultural, el Diseño Curricular Nacional para la educación Básica Regular y la Ley General de Educación. A nivel internacional,
se mencionan los aportes de UNESCO y la Organización de Estados Americanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en
torno a este tema.
Se concluye que para construir un Proyecto Político Nacional, se debe considerar los siguientes aspectos: Identidad cultural,
interculturalidad y pluriculturalidad. Todo ello resumido en una política cultural, que permita el desarrollo de las naciones
Estado.
Palabras Claves: Identidad, cultura, identidad cultural, política cultural, interculturalidad
ABSTRACT
Basic concepts are developed such as: identity, culture and cultural identity. It mentions about the elements to involve the culture
and its characteristics. At a national level, it is made a revision of the lineaments and programs of political cultural, the National
Curricular Design for the Regular Basic Education and the General Law of Education. At a international level, it is mentioned
the UNESCO contribution and also the American States Organization for Education, Science and Culture are mentioned around
this topic.
It concludes that to build a National Political Project, it must consider these aspects below: cultural identity, intercultural and
multicultural. All submit in a cultural political that allows our nation State to develop.
Key Words: Identity, culture, cultural identity, cultural political, multicultural.
*Correo electrónico: mpgrimaldo@psicologia.usmp.edu.pe
La identidad cultural constituye un proceso que en la
actualidad se encuentra muy poco atendido por parte de
las autoridades. A pesar que a primera vista, pudiéramos
señalar que dentro de las políticas educativas se encuentra
presente; sin embargo, al analizar la forma cómo se está
desarrollando, podemos darnos cuenta que aún falta
mucho por trabajar.
Antes de hacer referencia a los aspectos conceptuales de
lo que constituye el proceso de identidad cultural, resulta
necesario analizar lo que se entiende por identidad.
En la actualidad, este constructo psicológico tiene
múltiples definiciones, algunos autores como Gissi (1996)
señalan que la identidad es la respuesta a la pregunta
¿Quién Soy? Como podemos ver, este autor pone énfasis
en la importancia del componente cognitivo en el proceso
de construcción de la identidad.
Otros autores, consideran la importancia de los
componentes cognitivo, afectivo y social conductual,
como es el caso de Fukumoto (1990, citado por Salgado,
1999) quien plantea que la identidad implica dar respuesta
a interrogantes tales como: ¿Qué se es? ¿Cómo se siente
uno por lo que es? ¿Con quien se identifica?
Little (citado por Pezzi, 1996), caracteriza a la identidad
de manera dinámica, señalando que es cambiante, que
contiene valoraciones culturales y que constituye una
construcción en permanente movimiento, resultante de
las necesidades de los grupos sociales concretos y de las
situaciones en las que se plantean tales necesidades.
Yavaloy (2001, citado por Grimaldo, 2004) señala que
la identidad personal está referida a los atributos más
personales y específicos de un individuo, tales como IDENTIDAD Y POLÍTICA CULTURAL EN EL PERÚ 45
ISSN: 1729 - 4827
quedado en la primera fase del proceso de las políticas
públicas, en este caso de las políticas culturales. Ya
que se han formulado políticas que están plasmadas
en documentos elaborados por el órgano técnico de
planificación y muchos de ellos realizados por equipos de
expertos. Sin embargo, todavía falta concretar objetivos y
metas planteadas en dichas formulaciones. Estamos lejos
todavía de una etapa de evaluación de los resultados.
A nuestro entender, hace falta un ente gubernamental, que
desde el estado planifique, organice, fomente, difunda y
coordine con las organizaciones comunitarias, locales,
regionales, organismos no gubernamentales de desarrollo,
universidades y la iniciativa privada, que participe
prioritariamente en la construcción de la identidad cultural.
En todo caso, dicho organismo permitiría la posibilidad
de llevar a la práctica las políticas culturales existentes en
torno al tema de cultura. Hay necesidad de considerar las
diferentes realidades sociales de nuestro país, ya que en
muchos casos el centralismo existente genera inequidad,
exclusión y hasta discriminación.
Hay algunos sectores de nuestra población, principalmente
aquellos que se ubican en las zonas más apartadas de la
capital que por no ser incorporadas al mundo occidental,
no son respetadas, ni valoradas. Al contrario, son
segregadas y en algunos casos la relación que tienen con
otras comunidades son de dominio y explotación.
Como se señaló al principio del presente artículo, la
identidad, en este caso cultural, responde definitivamente
a la pregunta ¿Quiénes somos? Y en ese intento por dar
respuesta a esta sencilla pregunta, surgen varias alternativas
que probablemente tengan como denominador común
una idea, un concepto o una percepción negativa de lo
que somos como cultura y si vamos más allá de ello,
entendiendo que en esta respuesta se involucra también,
lo que piensan los otros respecto a lo que somos, esa
imagen negativa de nosotros mismos, como cultura,
se afianza aún más. Frente a ello, hace falta empezar a
trabajar organizadamente en pro de la construcción de
esta ansiada identidad cultural, como un componente
importante de la identidad nacional.
Ya que como señala Salgado (1999) la identidad nacional
presenta los siguientes componentes: identidad cultural,
étnica, social e histórica. De tal manera, que para construir
la identidad nacional, tendríamos que empezar por
trabajar cada uno de estos pilares, incluida la identidad
cultural.
En nuestro contexto, es sumamente necesario trabajar
en torno a la política cultural, ya que se evidencian
los indicadores de una cultura de la violencia, de una
cultura combi o de una cultura chicha, cada una con
sus particulares características; pero con una misma
connotación negativa. Estas diversas formas de
cultura, están ligadas estrictamente con lo mal hecho,
inescrupuloso, delictivo; anómico, agresivo, entre otros
aspectos. Es decir, en un sentido negativo, la población
peruana, en general, y los niños, en particular, aprenderán
estas formas de vida que van orientando sus decisiones
y sus conductas. Es en este ámbito donde transcurren
sus interacciones y en donde las normas y valores se
tornan flexibles, donde lo inescrupuloso y lo informal
guían su actuar.
Si consideramos que uno de los elementos esenciales de
la cultura no material, constituye el sistema normativo
en donde se ubican los valores, las normas y la moral,
se hace necesario considerar este aspecto en el diseño
de un proyecto político nacional. Hace falta de manera
urgente proponer lineamientos claros y precisos, que
hagan posible la incorporación de nuevos valores, respeto
a la moral y a las normas de convivencia.
A nivel internacional, Nivón (2004) señala que los
Estados han abandonado su intromisión en la orientación
de la actividad artística y popular, y ahora ponen su interés
en mecanismos democráticos para tomar decisiones en
materia cultural, ya que suponen valores y estrategias
que hacen imprescindible la intervención pública en la
cultura.
En algunos países desarrollados la política cultural forma
parte del progreso político, económico y social que ha
alcanzado el Estado, asumiéndola como uno de los
componentes más importantes, a partir de la cual se hace
viable el desarrollo.
En los próximos años van surgiendo nuevos modelos de
organismos ejecutores y coordinadores de las políticas
culturales, basados en un principio universal que lanza el
ideal de la participación y el derecho al acceso a la cultura
de todos los seres humanos, tomando como parámetro
para ello, la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, la cual en su artículo 27 (inciso 1) dice: Toda
persona tiene derecho a tomar parte libremente en la
vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a
participar en el progreso científico y en los beneficios
que de él resulte (Peña, s.f.).
Por ejemplo, en el caso del gobierno de Guatemala, el
tema de las políticas públicas y la interculturalidad es
particularmente importante dentro de su agenda política,
puesto que toma parte sustantiva de los compromisos
firmados en los Acuerdos de Paz. Específicamente del
Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos
Indígenas. (Alvarado, 2002).
Alvarado (2002) señala que a pesar de las grandes
dificultades para potenciar la interculturalidad en el futuro
inmediato, esta es viable en Guatemala siempre que se
acierte en su definición y en su implementación. Para ello
es necesario explicarla de manera clara y aceptando que no
es una panacea para todos los problemas socio culturales.
Esta debe combinarse con otras acciones y realizaciones.
Bajo esta perspectiva, el fomento de la interculturalidad
debe ir acompañado de acciones encaminadas a superar
las causas que dieron origen al conflicto armado interno,
como son la alta exclusión del modelo del Estado
guatemalteco, la intolerancia y la discriminación de los
grupos, que históricamente han ostentado el poder económico y político del país; así como los agudos niveles
de miseria, extrema pobreza, analfabetismo, morbilidad,
mortalidad, desempleo y sub empleo que vive el 65% de
la población guatemalteca.